- La colonialista e ilegal pretensión de Donald Trump de cerrar los cielos venezolanos es un paso más en la inédita amenaza a la vida de las más de 28 millones de personas que habitan esa patria soberana y a la paz latinoamericana.
- El cerco militar estadounidense es la latente posibilidad de que 700 mil niños y niñas venezolanos sean bombardeados como las infancias palestinas.
Con la misma arrogancia imperialista con la que ha resquebrajado los derechos sociales y la tranquilidad en su propio país; ha sido el principal apoyo del genocidio que aún comete Israel contra el pueblo palestino; ha perseguido y torturado a los migrantes del mundo que llegaron a sus tierras persiguiendo un sueño; mancilla los procesos electorales de patrias libres como Honduras; y aniquiló la última gota de la debíl credibilidad del Nobel al encumbrar a una golpista; Donald Trump ha vuelto a ondear la bandera de batalla contra un “narcoterrorismo” inexistente para cerrar cielos que no le pertenecen, como si el mundo hubiese perdido ya toda noción del derecho internacional y sus temerarios amagos de invadir a la soberana República Bolivariana de Venezuela no fuesen un paso insolitamente peligroso en esta era en la que los costos del desequilibrio salpican a todos los poderes.
Desde un México que escucha los mismos tambores de guerra con los que Trump busca ensordecer a la población estadounidense para que en vez de pensar en sus propios problemas y en el efecto nocivo de magnates como el que le gobierna, pida la sangre de narcotraficantes guionados por el mismo Washington; enviamos un mensaje de absoluto repudio a estas amenazas contra la vida de más de 28 millones de venezolanos -700 mil de los cuales son niños y niñas de menos de 14 años- y de la flora y fauna del séptimo país de mayór biodiversidad en el mundo; y extendemos nuestra solidaridad y admiración a esta patria que ha reiterado que su dignidad no se dobla y que sus procesos políticos no serán entregados a las garras de un imperio fascista que juega con la paz de la tierra entera.
Trump ha arrojado a los hijos e hijas migrantes de Venezuela a celdas y secuestrado a sus infantes, invocado al fantasma del terror nuclear al desatar en los mares del Caribe el mayor despliegue militar desde la Crisis de los misiles en Cuba, ha tirado de los hilos del interés y el temor de varías de las empresas aeronáuticas que surcan el espacio aéreo de Venezuela, y ha dejado claro que su amenaza de entrar por tierra puede materializarse. Pero sus pasos de gigante no amilanan a una patria acostumbrada a ser un David ante Goliat, no ha apagado todas las turbinas que se encienden en el aeropuerto de Caracas, no ha hundido todas las barcas, ni bajado los brazos de los millones de ciudadanos que están dispuestos a tomar sus armas y ser el segundo Vietnam de un imperio rancio, si el mundo no hace triunfar primero a la razón y al derecho para frenar estas bravatas insensatas.
Como Frente Comunicacional Antifascista, perteneciente a la Internacional Antifascista nacida en Caracas, en enero de 2025, en una reunión global por la paz, estamos con Venezuela, con el proyecto bolivariano y con el presidente constitucional Nicolás Maduro Moro porque tenemos el imperativo moral de abogar contra el terror militar que Estados Unidos quiere detonar en el resto de América. No tendremos abajo la mirada ni la voz mientras se pretende convertir a Venezuela en una tierra de polvo como se ha hecho con Palestina.
¡Por Latinoamérica libre, estamos con Venezuela!





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