EMBAJADA DE LA REPÚBLICA ISLÁMICA DE IRÁN MÉXICO
Declaración del Sr. Abolfazl Pasandideh, Embajador de la República Islámica de Irán ante los Estados Unidos Mexicanos
En días recientes, todos han escuchado las amenazas vociferadas por Donald Trump respecto a un ataque contra Irán que “lo devolvería a la Edad de Piedra”. Quienes llaman a Irán a llegar a un “acuerdo” mediante el lenguaje de la violencia aún no han comprendido la realidad de esta tierra. Irán no es un país que se rinda ante amenazas; Irán es un país de resistencia, racionalidad y honor.
El pueblo iraní, frente a la guerra y la agresión, no solo se defiende, sino que continúa viviendo y reconstruyendo el país. Irán no es simplemente un conjunto de carreteras, puentes y edificios. Irán es el hogar de todos nosotros. Irán es una civilización viva, una nación que ha resurgido repetidamente de las llamas, la destrucción y las invasiones, reconstruyéndose cada vez con mayor convicción y firmeza.
Cuando el presidente de Estados Unidos habla de “devolver a Irán a la Edad de Piedra”, no se trata simplemente de retórica política; se trata de la revelación de una cosmovisión. Es, en esencia, un proyecto de crimen de guerra que ni siquiera la Alemania nazi admitió con tal nivel de cinismo. Lamentablemente, la mayoría de los países, al igual que guardaron silencio ante el genocidio del pueblo palestino en Gaza, permanecen callados frente a la amenaza de Trump de destruir la milenaria civilización iraní. Esta incapacidad tendrá consecuencias aterradoras para el futuro de la humanidad y contribuirá gradualmente a la creación de un nuevo régimen nazi en el siglo XXI.
Al adoptar este enfoque y este nuevo lenguaje basado en amenazas e insultos, Trump se ha colocado entre los líderes más aterradores de una “Edad de Piedra”; líderes que consideran que todo aquello que no esté bajo su dominio —desde el conocimiento y las universidades hasta la industria, desde puentes y fábricas de acero hasta medicamentos contra el cáncer e institutos de producción de vacunas— debe ser destinado a la destrucción.
Una lectura de la estrategia de Estados Unidos e Israel permite vislumbrar que los objetivos de la guerra para resolver la cuestión iraní, como uno de los baluartes más importantes de la “nueva geometría del poder global”, se diseñaron en tres niveles: el objetivo máximo, dominar Irán; el objetivo intermedio, dividir Irán; y el objetivo mínimo, destruir la infraestructura para debilitar al país de cara a futuros ataques.
Sin embargo, la realidad muestra que, debido a la firme defensa de las fuerzas militares y la conciencia del pueblo, al no haberse logrado los dos primeros objetivos en las condiciones actuales, la lógica de la guerra ha descendido a la “destrucción pura”; es decir, hacer que Irán sea inhabitable —como Gaza— con la esperanza de devorarlo.
No obstante, Irán no regresará a la Edad de Piedra. La historia de esta tierra es la historia de superar cada crisis y levantarse continuamente. Lo que ha mantenido a Irán no es solo su capacidad militar, sino su profunda capacidad civilizatoria y su conciencia nacional. Una realidad tan grande como Irán no puede ser borrada de la historia mediante bombardeos. Irán seguirá siendo una tierra creadora de civilización y, si Dios quiere, brillará como el sol.
Estados Unidos y el régimen israelí han asesinado a nuestros líderes, han matado a niños en edad escolar, han atacado hospitales, universidades, instalaciones energéticas y plantas desalinizadoras, han apuntado contra el Instituto Pasteur de vacunas y los principales puentes y vías ferroviarias, y amenazan abiertamente con bombardear nuestra infraestructura eléctrica y “devolver a Irán a la Edad de Piedra”.
¿Queda algún crimen que aún no hayan cometido?
El mundo y la historia juzgarán el silencio de los países frente a estos crímenes, especialmente el silencio de los países occidentales que afirman defender la democracia y los derechos humanos. Se solicita a todos los gobiernos y pueblos libres que detengan esta locura y barbarie, ya que afectará negativamente la vida en todo el mundo. La degradación que significa la aplicación de la ley de la selva por parte de Trump y Netanyahu, significará un retroceso al total de la civilización humana.
Ciudad de México, 7 de Abril de 2026





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