El imperialismo quiere hacer creer al mundo que Irán es una dictadura obligando a su gente a ser usada como escudo, pero la voluntad de su pueblo tiene una dignidad delimitada hace siglos en sus pilares.
Este sábado 2 de mayo, el Excelentísimo Embajador de la República Islámica de Irán en México visitó la ciudad de Puebla para hablar sobre la actual situación que atraviesan al enfrentar los ataques de Israel y Estados Unidos contra su territorio.
Tras un mensaje de respeto por los héroes históricos de México (destacando a Ignacio Zaragoza por su defensa en Puebla contra la invasión extranjera), el diplomático agradeció a nuestra nación y a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo por su política exterior y su apoyo al pueblo de Irán.
Señaló que, desde las civilizaciones milenarias en las que están sus raíces, hasta el Estado que hoy conforma, Irán siempre ha sido una tierra que no aspira al conflicto, pero que siempre se defiende y que desde hace décadas ha sido vanguardia del frente contra el imperialismo estadounidense y sus intentos de imponer sus «ideales de democracia» en todo país rico en recursos energéticos, como en Irak, Libia y Venezuela, donde, ante los ojos del mundo, se usaron los pretextos de la proliferación nuclear y la falta de democracia para violar las legislaciones internacionales e invadir o acabar la vida nacional.
«El imperialismo siempre intenta engañar al mundo con falsa información».
Así como en Irak, el 28 de febrero de este año comenzaron los embates contra Irán usando el pretexto de la supuesta carrera por la creación de un arma nuclear, cosa que Irán jamás ha pretendido; entre otras cosas, porque su religión condena esto, siendo que mismo Corán condena el asesinato de cada persona como un ataque contra la humanidad entera.
Irán es un país que ha participado en los esfuerzos globales por la no proliferación de las armas nucleares, y por más de 60 años, la Agencia Internacional de Energía Atómica constató que Irán ha sostenido un programa pacífico nuclear y no ha usado ni sus recursos ni su conocimiento para construir una bomba que pudieron haber elaborado hace mucho, si así lo hubieran querido.
Explicó que, mientras que Irán buscó solucionar los conflictos mediante diálogo, incluso tuvo la disposición de compensar medidas para garantizar que su reserva de uranio no se pueda usar con fines bélicos, el imperialismo no sólo no tuvo la disposición de aceptar esa vía, sino que despliega las cuatro herramientas que siempre aplica para dominar a los pueblos: primero, su fuerza política en las Naciones Unidas, donde abusa de su posición para impedir, por ejemplo, que Palestina sea un país independiente; segundo, su fuerza económica mediante la cual castiga a los países que no se someten; tercero, mediante su herramienta mediática que presenta a Irán como si fuera una nación belicosa para engañar a los pueblos del mundo; y, finalmente, su armamento militar que ha volcado sobre Irán.
Recordando que los ataques de Trump y Netanyahu comenzaron estos ataques con el asesinato de más de 160 niñas que fueron bombardeadas cuando estaban en la escuela, y la destrucción del patrimonio histórico protegido por la UNESCO, señaló que el pueblo iraní reaccionó con rabia y determinación de protección de su patria, optando por salir a las calles y hacer cadenas humanas, mientras miles que estaban en el extranjero regresaron para ayudar contra los caza bombardeos.
El imperialismo quiere hacer creer al mundo que Irán es una dictadura obligando a su gente a ser usada como escudo, pero la voluntad de su pueblo tiene una dignidad delimitada hace siglos en sus pilares, tal como se dice en el Shahnameh, una epopeya persa que cita:
«Si Irán no existe, que mi cuerpo tampoco. Que ni una sola persona quede viva. Todos nosotros entregaremos nuestras vidas, pues es mejor eso que entregar nuestro país al enemigo. Ni corona ni tesoro valen lo que vale la libertad y el buen nombre jamás puede convivir con la deshonra».





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